En la orilla del Tajo
Hablaba con la rana un renacuajo,
Alababan las hojas, la espesura
De un gran cañaveral y su verdura.
Mas luego que del viento
El ímpetu violento
Una caña abatió, que cayó al río,
En tono de lección dijo la rana:
“Ven a verla, hijo mío:
Por de fuera muy tersa, muy lozana,
Por dentro toda fofa, toda vana.”
Si la rana entendiera poesía,
También de muchos versos lo diría.
¡Qué despreciable es la poesía de mucha hojarasca!
Tomás Iriarte
APLICACIÓN PARA LA VIDA
La apariencia de las cosas, los eventos, incluso de las personas, es un hecho cotidiano. La congruencia no es una virtud muy marcada de las épocas; la congruencia también es una muestra o evidencia de integridad, cuando las cosas y las personas logran mostrarse claramente, con virtudes y valores. Sin embargo, es posible que las apariencias nos engañen muchas veces, pese a su carácter benigno o conveniente. En otro sentido, también podemos engañar a otros ocultando realmente lo que somos. A la hora de ser auténticos, pues, lo mejor es ser los que somos, lo mejor que podamos ser.
PARA MEDITAR
- ¿Los demás pueden saber realmente quién soy?
- ¿Qué opinión me merecen las personas falsas que dan apariencia de que todo marcha bien?
- ¿En qué sentido te considerarías una persona auténtica?
- ¿Qué opinión me merecen las personas falsas que dan apariencia de que todo marcha bien?
- ¿En qué sentido te considerarías una persona auténtica?
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