Gritaba un día una rana desde su pantano a los demás animales:
- ¡Soy médico y conozco muy bien todos los remedios!
La oyó una zorra y le reclamó:
- ¿Cómo anuncias ayudar a los demás, cuando tú misma cojeas y no te curas?
Nunca proclames ser lo que no puedes demostrar con el ejemplo.
Esopo
APLICACIÓN PARA LA VIDA
Nos caracterizamos por ser culturas con bastante incongruencia. Aquello de predicar pero no aplicar está a la orden del cada día. La verdadera madurez del carácter puede reflejarse en que una persona sea consistente y congruente con lo que piensa, dice y hace. No algo fácil, por supuesto, porque aquello raya bastante en la perfección personal, la cual corresponde exclusivamente al Creador. No obstante tratar de ser consistente cada día hará del hombre un ser que practica los valores, los cuales influirán consecuente y positivamente en todos sus comportamientos.
PARA MEDITAR
- ¿Me considero una persona congruente en la vida?
- ¿Aplico lo que predico a otros?
- ¿Qué es lo más dificultoso de ser congruente y consistente como persona?

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